Pablo Corral Vega Piedras de Sacsayhuam√°n « pablocorralvega.com

Piedras de Sacsayhuam√°n

Mario Vargas Llosa

Esto no es un cuadro abstracto de un gran pintor moderno enloquecido por la geometr√≠a y las simetr√≠as y ansioso de capturar en su tela la luz azulosa y c√°rdena con que se despide el sol, cada tarde, tras las monta√Īas del Cusco.¬† √Čstas no son las recias esculturas de un gran escultor de nuestro tiempo, empe√Īado en eternizar, en sus obras, la materia, la vida mineral, tallando cicl√≥peas construcciones de piezas dis√≠miles que se encajan unas en otras como las piezas de un perfecto rompecabezas.

Aunque parezcan tan modernas, tan art√≠sticas, estas piedras son antiqu√≠simas, los restos de una fortaleza que construyeron los Incas, para proteger ese ombligo del mundo que era el Cusco, la capital del imperio de los Cuatro Suyos o regiones, el Tahuantinsuyo, la civilizaci√≥n que, hasta la llegada de los europeos, abarc√≥ tres cuartas partes de la Am√©rica del Sur.¬† Sacsayhuam√°n era una fortaleza y un templo, porque, para los incas, la religi√≥n y la guerra se confund√≠an y eran una sola cosa, como el anverso y el reverso de una moneda.¬† Esas piedras eran entonces murallas, terrazas, recintos, oratorios, dep√≥sitos de armas y alimentos.¬† Desde lo alto de sus parapetos, los vig√≠as divisaban los cuatro caminos que, partiendo del Cusco, un√≠an¬† la ciudad imperial con las innumerables comunidades, aldeas, pueblos y culturas que viv√≠an dentro del imperio, en una coexistencia pac√≠fica, en una uni√≥n en la diversidad que no se ha vuelto a repetir en nuestra historia.¬† La¬† enormidad y solidez de estas murallas simbolizaban el poder√≠o y el orgullo de los dirigentes de ese gran imperio, que, seg√ļn los historiadores, consigui√≥ erradicar el hambre de su vasto territorio, una haza√Īa que tampoco ha tenido continuaci√≥n en la √©poca moderna.¬† Estaban muy confiados en s√≠ mismos los hombres que, trabajando por millares, acarrearon estas gigantescas piedras, y las cortaron, limaron y ensamblaron con destreza y sabidur√≠a que todav√≠a nos deslumbran.¬† Cre√≠an que el imperio era inmortal, como los Andes o el cielo, y eso los perdi√≥.¬† La¬† complacencia y las divisiones y ambiciones din√°sticas los precipitaron en guerras intestinas, que los conquistadores aprovecharon para someter al Tahuantinsuyo y destruirlo.

Las piedras de Sacsayhuamán son también testimonio de esa tragedia histórica, que convirtió en vasallos y siervos a quienes habían creado una de las civilizaciones más originales y avanzadas del mundo antiguo. Una tragedia que, aunque hayan pasado varios siglos desde que ocurrió, ha dejado heridas que siguen abiertas, supurando. Como estas hermosas y tristes murallas rotas y separadas de Sacsayhuamán.

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