Pablo Corral Vega El terremoto « pablocorralvega.com

El terremoto

Mario Vargas Llosa

Lo peor no es un terremoto, sino lo que viene antes y lo que viene despu√©s.¬† Lo que viene antes, minutos o segundos antes de que arranque a temblar, es el ruido, un mugido sordo, profundo, que sube del fondo de la tierra y paraliza a las gentes de terror.¬† Es un ruido que no se compara a ning√ļn otro.¬† Un ronquido, un gru√Īido, un estertor de piedras y rocas subterr√°neas que parecen decir: “Prep√°rense a temblar, pecadores.”

IC672191.jpgCuando viene ese ruido hay que echarse a correr, a la calle si hay tiempo, o, si no, colocarse bajo el dintel de la entrada, que es lo √ļltimo que se cae de las casas con la tembladera.¬† Y, por supuesto, cerrar los ojos, y mientras la tierra se sacude y a veces cabecea como si se llenara de olas, rezarle una oraci√≥n al Se√Īor de los Temblores para no perecer aplastados ni quedar enterrados vivos bajo los derrumbes.

Despu√©s del terremoto vienen las r√©plicas, que son peque√Īos terremotitos o temblorcitos. Duran poco y no son tan fuertes.¬† Pero, como la gente est√° con los nervios destrozados por lo que acaba de ocurrir, cada r√©plica provoca griter√≠a, llantos y estampidas de p√°nico.¬† A veces, las r√©plicas duran muchos d√≠as y por eso los vecinos sacan sus colchones y duermen en la calle, temerosos de que el terremoto se vaya a repetir.

Nosotros somos mellizas, una más oscurita y la otra más blanquita, pero idénticas.  Hasta las canas y el peso son los mismos.  Y siempre nos hemos llevado muy bien.  El terremoto nos agarró esta vez en la cocina, preparando la comida.  Pero, como ya es el quinto o sexto que hemos padecido, tenemos buenos reflejos y apenas oímos el ruido amenazador echamos a correr, al patiecito de atrás, donde está el corral de las gallinas.  ¡Pobres gallinas! ¡Qué susto tenían!  Se les saltaban los ojos y se daban de bruces contra la alambrada, tratando de escapar.  Porque los animales sienten que se viene el terremoto antes que los seres humanos.  También esta vez, segundos antes de que se oyera el ruido de la tierra, todos los perros del barrio comenzaron a ladrar, despavoridos.   ¡Pobres perros!

Ah√≠, en el patiecito, abrazadas, nos cogi√≥ el sacud√≥n.¬† Se remeci√≥ todo, de arriba abajo y de abajo arriba, y parec√≠a que no terminaba de temblar.¬† Las polvareda lo cubri√≥ todo y el estruendo y los alaridos eran para reventar los t√≠mpanos.¬† Cuando par√≥ y ya pudimos darnos cuenta de que volv√≠a la vida, vimos que toda la casa se hab√≠a desfondado, que no quedaba ni un pedacito de techo y apenas pedazos de paredes.¬† Pero, lo m√°s triste, tres gallinas hab√≠an muerto aplastadas por los adobes que cayeron sobre el gallinero.¬† Nosotras tuvimos suerte.¬† Salvo el susto y uno que otro rasgu√Īo, salimos indemnes.¬† Ahora iremos a la iglesia, a darle gracias al Se√Īor por salvarnos la vida, y en la tarde nos pondremos manos a la obra. ¬°Despu√©s de cada terremoto hay tanto que hacer!

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