Pablo Corral Vega Ecuador « pablocorralvega.com

En los Andes, el ser humano tiene vocación de cóndor: subir, trepar las escaleras del aire, volar por encima de las nubes, divisar la tierra allá abajo, a los pies. Que lo digan, si no, esas ciudades que como Quito, La Paz y Cusco son tan altas…

Yo soy soldado y estoy orgulloso de serlo. Si hace diez años me hubieran dicho que un día andaría rapado y de uniforme, hubiera soltado la carcajada. ¡Yo, soldado! A mí, lo que me gustaba era la jarana, el trago, el baile y, sobre todo, las muchachas.

Un dicho estúpido y racista, “No hay gallinazo en puna”, se inventó para decir que los negros no podemos vivir en las alturas de los Andes, pues no resistimos la dureza del clima y lo ruda que es aquí la lucha por la vida.

En ocasiones, cuando necesito regresar a la casa primera, la casa centro y referencia, aquella donde se gesta la identidad, viajo a un lugar en las montañas que está siempre por encima de las nubes. Allí me olvido por un momento…

A pesar del profundo dolor de la conquista, a pesar de las injusticias y maltratos propios de nuestra sociedad, a pesar de nuestra historia violenta, tenemos los dos mundos –el blanco y el indio- incorporados en nuestra cultura, en nuestra vida…

Este es un proyecto fotográfico que comencé en 1985 . En esos viajes en las montañas de Ecuador me acerqué al viento. El viento es la voz de la montaña, el viento nos dice cuándo somos bienvenidos, cuándo es mejor retirarse.